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Sobre el sentido humano del viaje. Alberto Aveleyra

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Foto: Miguel Angel Boizo

En la foto (Autor Miguel Angel Boizo) platicamos con don Alvaro, artesano de origen zapoteca, en Monte Albán, Oaxaca, práctica de campo con alumnos de la UACM.
Todo viaje es una metáfora de la vida del viajero, toda travesía es un fractal de la vida de cada uno.
Viajar le da oportunidad al caminante de transformar su realidad cotidiana. Transformado en peregrino, el viajero hace una travesía interior que le muestra paisajes que de otra forma permanecerían ocultos en el trajín de la rutina diaria.
La curiosidad, las ganas de expandir las fronteras de uno mismo, han sido detonadores de las más grandes travesías, muchas de ellas silenciosas.
Estar frente al otro nos muestra un espejo inesperado de la infinitud que guardamos dentro. Los nuevos paisajes exteriores revelan al viajero dimensiones desconocidas de su ser, listas para emerger y ser puestas en juego.
Vivimos en una época marcada por los viajes, un nuevo nomadismo marca esta época desequilibrada e incierta.
El viaje nos ayuda a sopesar nuestras perspectivas de este valiente mundo nuevo, el peregrino del siglo XXI tiene la oportunidad, en cada encuentro, de devolver a la realidad el sentido humano: el corazón de eso que hoy llamamos turismo sigue siendo algo simple y profundo, el encuentro entre personas.
El viaje responsable, aquel en el que se pone énfasis en preservar el patrimonio, aquel que genera conscientemente beneficios para las comunidades que reciben a los viajeros, es hoy una herramienta fundamental para generar sentido en un mundo saturado de sinsentidos, una herramienta para trascender la cifra macroeconómica y re-encontrar el rostro y el corazón de uno mismo y de los otros, que al fin y al cabo, viajando, se convierten en nuestro espejo.

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BICENTENARIO Y SERPIENTES EMPLUMADAS 5 por Alberto Aveleyra

Oaxaca, tierra de artistas y gobernantes.

Desde tiempos inmemoriales hasta el día de hoy, Oaxaca se ha distinguido por ser tierra de artistas y gobernantes. Es una tierra donde el arte enraizó en los cuerpos de zapotecos, mixtecos, mixes y huaves.

Las cuevas de Yagúl y Mitla acaban de ser declaradas Patrimonio Mundial de la Humanidad por albergar los testimonios más importantes del inicio de la civilización en América. Se han encontrado las evidencias más antiguas de plantas domesticadas: semillas de calabaza de diez mil años de antigüedad.

El centro ceremonial de Monte Albán es uno de los más antiguos del país y data del 500 a.c. De esta misma época y de ese mismo lugar provienen dos de los ejemplos más antiguos de fechas calendáricas inscritas en piedra de todo el México Antiguo.

Monte Albán fue una importante capital que al parecer realizó alianzas y continuos intercambios con Teotihuacan, al final de su época zapoteca fue ocupada como cementerio por los reyes mixtecos.

Tierra de gobernantes poderosos, desde aquellos que decidieron construir Monte Albán y Mitla, pasando por el gran soberano mixteca Ocho Venado Garra de Jaguar, hasta llegar al México del XIX con Benito Juárez y Porfirio Díaz, la política mexicana es imposible de comprenderse y analizarse sin los oaxaqueños.

De los escultores de piedra verde ofrendadas en las tumbas prehispánicas hasta artistas contemporáneos de la talla de Rufino Tamayo y Francisco Toledo, Oaxaca se distingue por su originalidad y su capacidad para influenciar tradiciones culturales que trascienden por mucho los famosos valles centrales de Oaxaca, tierra de moles y chapulines, otro de los orígenes de México.

alberto.aveleyra@gmail.com